La poli, la convicta, la gánster y la ladrona, de Candice Fox.

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona, Candice Fox. RBA.

Cuatro mujeres unen sus esfuerzos para descubrir el paradero de una joven que parece pasar por serios apuros. En el fondo nada las une, pero entre ellas hay viejas relaciones e intereses que las reúne en una búsqueda contra el reloj.

La narración se inicia en la gasolinera donde trabaja Blair Harbour, una exconvicta que debe evitar a todo trance meterse en líos ni encontrarse con sus antiguas compañeras de prisión para que su libertad condicional no sea revocada. Pero sufre el asalto de una joven—Dayly Lawlor—, que se lleva la recaudación del día y su automóvil. Para su desgracia, su asaltante resulta ser la hija de su compañera de celda en la prisión, Sneak—de nombre Emily Lawlor—, una drogadicta y prostituta, mentirosa y que no se corta nada cuando quiere algo, que obliga a Blair a acompañarla en la búsqueda de su hija, que parece estar pasando por un duro y peligroso trance.

Para poder encontrar una pista del paradero de Dayly, se ponen en contacto con Ada Maverick, una afroamericana, antigua compañera de prisión, que es la líder de una banda criminal. Una mujer muy dura y que solo se presta a ayudar a sus dos antiguas colegas porque siente que hay mucho dinero por medio.

La última pieza de este singular grupo es la Detective del Departamento de Policía de Los Ángeles, Jessica Sánchez, que participa en esta búsqueda por razones tangenciales, pues fue quien detuvo a Blair antes de entrar en prisión.

Aparte de la historia de la búsqueda de la chica desaparecida, la novela se centra sobre todo en las vidas de la policía y la convicta.

En el caso de esta última, Blair Harbour, nos encontramos con una mujer que trabajó como cirujana pediatra, hasta que un día mató a un hombre en circunstancias poco claras, pasando diez años de su vida en la cárcel. Su paso por la prisión destruyó su pasado profesional y personal, pues dio a luz mientras estaba en la cárcel, dejando a su hijo en manos de unos amigos. De ahí que tras su salida de la prisión presente un perfil bajo y no desee ningún lío con la vida carcelaria.

Pese a la dura experiencia de prisionera mantiene una ilusión vital que le echa en cara uno de los personajes de la novela ….

“No sé cómo has mantenido tu fe en la gente todo este tiempo. Has estado encerrada más tiempo del que yo estuve. Deberías haber aprendido en la cárcel que, en el fondo, todo el mundo sólo quiere sacar su tajada.”

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

Para poder sobrevivir a tanta angustia desarrolla una especie de disociación que empezó en la cárcel …

“La mayoría de los días me quedaba en silencio en mi cama, soñando que mis hermanas encarceladas y yo habíamos sido abducidas de la Tierra por extraterrestres, y que la prisión era una especie de centro de detención para humanos bajo observación de los señores extraterrestres. Había entregado a mi bebé para que pudiera volver a la Tierra, donde estaba a salvo.”

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

Pero las continuas pérdidas que ha sufrido en estos años y, especialmente, la soledad, la abocan a prácticas singulares, como es llamar a números desconocidos con tal de poder hablar con alguien. Eso le lleva a compartir el trato con sus antiguas colegas, pese al riesgo que implica, pues …

“Éramos un trío de personas que habían experimentado el puro terror y la desmoralización aplastante de la prisión. Aunque me horrorizaba lo que Ada le había hecho a mi amiga, había una familiaridad en la presencia de estas mujeres que era reconfortante.

Peligrosamente reconfortante.

Lo había sentido por primera vez cuando Sneak apareció y se abrió paso en mi apartamento. Ahora estaba en plena vigencia. Me sentía como en casa cerca de estas personas peligrosas y poco limpias. Tenía los pies en el suelo, firmes y seguros, por primera vez desde que había salido de la cárcel. Conocía las reglas aquí. Al menos, algunas de ellas. Y no era ni mejor ni peor que ninguna de esas mujeres.”

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

Pero esta mujer no resulta cobarde, pues tiene una gran capacidad de acción, para sorpresa suya …

“Más tarde supe lo que era: pura y ridícula bravuconería. Estaba enloquecida por la adrenalina instantánea, por la creencia de que era intocable. Porque de alguna manera podía crear una vida humana próspera dentro de mi cuerpo de la nada, era claramente una especie de dios. Yo era un médico. Creaba vida. A veces devolvía la vida a los muertos.”

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

Y también escucha de sus necesidades como persona y mujer, permitiéndose …

“una indulgencia egoísta y diabólica que no podía justificar racionalmente. Había sido algo que no podía relacionar con el mundo real, con las consecuencias legales o emocionales o físicas, con las predicciones de que ocurriera o no volviera a ocurrir.”

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

El otro gran personaje de la novela es la detective Jessica Sánchez, una policía muy vocacional, que prácticamente no tiene vida personal, y se entrega de hoz y coz en los casos. Tras la resolución de un difícil caso de un asesino en serie, recibe el legado de una mansión en Los Ángeles tras el fallecimiento del padre de una de las víctimas. Este legado le va a amargar su vida como policía pues recibe duras críticas por parte de sus compañeros, y especialmente del policía que también estaba asignado a esta investigación. Esta situación le llevará a afirmar dolorosamente sobre su relación con la familia policial …

“debería haber visto esto venir. Debería haber sabido que siempre fui una hermana adoptiva, y nunca una parte real de la familia.”

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

Impactan en la narración los violentos enfrentamientos y canalladas entre policías que se llevan a cabo motivado por esa herencia envenenada. No se pierdan algunas de las putadas que se hacen entre ellos, pues están muy altas en el ránking de putadas que se pueden hacer dos personas.

Pero al igual que Blair la convicta tiene sus lados oscuros, la policía Jessica también tiene sus debilidades en cuanto a las relaciones personales. Su poco habitual forma de satisfacerlas la meterá en algún lío, que significará la gota que colma el vaso del rechazo de sus colegas.

Las otras dos componentes de este grupo salvaje, tienen una menor presencia, sobre todo la gánster Ada, pese a que sus actuaciones y decisiones rezuman de una dureza e implacabilidad aplastante. El caso de la ladrona Sneak es distinto, porque es un personaje que hace mucho y dice poco. Es como una fuerza de la naturaleza, que no para de meterse en líos y nos sacará más de una sonrisa por su desparpajo y cara dura. Pero en el fondo es un personaje triste, pues está angustiada por el incierto paradero de su hija, y por tener claro que su vida …

“Nunca voy a dejar la vida”, confesó ella. “La calle. Estoy hecha para ella. Para caerme una y otra vez. Ese es mi destino”.

“Qué mierda”.

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

Pero lo que caracteriza a estas cuatro mujeres es su capacidad de acción y de enfrentarse con uñas y dientes—de forma a veces literal—con aquellos que las quieren joder, y esto resulta en una narración llena de escenas de acción, donde la violencia es continua, y donde se admiten las emociones más primarias y no se avergüenzan por ello. La autora nos regala con tiroteos varios, peleas de gran crueldad, asaltos con vehículos, robos y la inquietante y amenazadora presencia de bandas de delincuentes.

Un elemento fundamental es que no se generan falsos sentimientos interpersonales, sino que cada una tiene unos intereses concretos, y la presencia y colaboración con las otras son de mera conveniencia, pues en el fondo nada las une de verdad. Este hecho es especialmente cruento en la relación entre Jessica la policía y Blair, la convicta, que tiene sentimientos muy encontrados por quien la metió injustamente en la cárcel, pero que también le agradece su ayuda en una gran movida donde se juega la relación con su hijo.

Un personaje que aparece poco, pero que resulta el catalizador de toda la acción es Dayly, la hija desaparecida de la ladrona Sneak, con la que Candice Fox nos estremece con uno de esos momentos de intensa emoción cuando reflexiona la chica sobre el hecho de haber sido abandonada por su madre y sentirse una mujer no deseada …

“Lo que soy como persona está tan ligado a mi origen, a lo que Sneak me hizo. No quiero ponerme muy pesada contigo, pero desde el momento en que te enteras de que te abandonaron hay una especie de ruptura dentro de ti. Como si te desconectaras de todos los demás, de todos los que crecieron amados y queridos. Todos los que no fueron un error, un accidente, algo que no estaba destinado a ser. A veces me pregunto si soy un agujero negro. Un vacío en el espacio. Soy el más-uno, en la lista de espera para mi oportunidad de pertenecer al mundo. Quizá por eso nunca me siento satisfecha o asentada.

Si no estaba destinado a estar aquí, entonces un extraño giro del destino ocurrió cuando nací, ¿entiendes lo que quiero decir? Se rompió una regla. Entonces, ¿por qué demonios gasto tanto tiempo y esfuerzo y dolor de corazón tratando de ser algo o alguien cuando no soy nadie ni nada? No siento que cuente. No me malinterpretes: tuve unos padres adoptivos estupendos. Tuvieron un hijo que murió, así que sintieron que reemplazaban su menos-uno con un más-uno: yo, la figura fuera de la ecuación. El extra. Una vez que superé la infancia, creo que se olvidaron de que debía haber otras cosas. Relaciones de adulto a adulto entre padres e hijos. A veces no sé nada de ellos durante nueve meses, quizá más. Es como si hubiera cumplido mi propósito para ellos y ahora se aburren.”

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

La galería de personajes y situaciones que aparecen en la novela es muy extensa y variopinta. Así conocemos a Jamie, el hijo de la convicta, a Goren, un prostituto, a Wallert yVizchen, dos policías muy canallas, Diggy el CSI amigo, el capo pandillero Santiago Cruz y su lugarteniente Alejandro, …. y como invitado muy especial, “Hugh Jackman”, un pequeño topo.

Un personaje que tiene un papel muy especial es el famoso ladrón de bancos y asesino John James Fishwick, que al iniciarse la novela está en el corredor de la muerte. Alrededor de su figura se nos mostrará por un lado el sorprendente mundo del comercio de reliquias y recuerdos de delincuentes, y por otro el singular mundo de las mujeres que establecen relaciones, tanto en distancia como íntimas, con reclusos condenados por delitos muy graves.

Para que unas chicas tan guerreras vayan bien motorizadas, aquí tenemos el vehículo que usan para llevar a delante sus acciones, un …

“Chrysler Quinta Avenida de 1988, con su pintura negra brillante iluminada con los reflejos rojos del letrero de neón de The Viper Pit. El coche había sido equipado con enormes llantas cromadas y un adorno en el capó de una cobra encabritada. Abrí el coche y miré el interior, que parecía de piel de cocodrilo o caimán. Enormes escamas negras se extendían por todas las superficies, incluidos el salpicadero y el volante. El coche gritaba traficante de drogas. Traficante de armas. Asesino. Matón a sueldo. Gritaba Ada Maverick. Era un Gangstermobile.”

La poli, la convicta, la gánster y la ladrona.

Les invitamos a lanzarse a la lectura de una novela fascinante, llena de acción y emoción, que bucea sin complejos en los más íntimos deseos y fantasías de nuestra psique, y que cuenta con un auténtico grupo salvaje de protagonistas, en la línea de otras grandes autoras de acción con mujeres protagonistas, como Christa Faust. Es un placer volver a leer a la australiana Candice Fox, una autora que ya nos enganchó hace años con Hades.

Como banda sonora de una trepidante historia de chicas duras, qué mejor que esta gran canción de la famosa rockera de los setenta Suzi Quatro.

José María Sánchez Pardo.

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