¡Extra!, ¡Extra! 6 cómics, 6, para el encierro.

Siguiendo la estela de mis compañeros, aquí y aquí, procedo a proponer seis tebeos que puedan hacer más llevadera la presente situación. Sin más trámites:

Evropa, de TBC (Tomaz Lavric).

El Jeta sabe que quien no tiene padrino no se bautiza y él tiene uno muy bueno en su tío, quien siempre necesita gente con experiencia bélica para que trabajen en el lado b de la Unión Europea de principios del siglo XXI. Como un peregrino del hampa, el Jeta deja su Serbia natal para cumplir su sueño europeo y TBC nos entrega una obra inteligente, lúcida, cínica y entretenida. Un cómic para leer y releer que nos hace replantearnos ciertas seguridades asumidas, pero que también nos recuerda que incluso algunas de las peores personas y algunos de los peores momentos pueden mejorar con un poco de esperanza.

Puntuación: 5 de 5.

Batman Año I (Frank Miller y David Mazzucchelli).

Un callejón oscuro, un ladrón con una pistola, un huérfano necesitado de justicia y un juramento (“Seré un murciélago”). ¿Creen que saben ya esta historia?, Frank Miller al guión y David Mazzucchelli a los lápices, ambos en la cima de su desarrollo creativo, reinterpretan el origen de Batman y de su relación con un James Gordon recién llegado a Gotham, una ciudad agusanada por la corrupción y repartida entre los clanes mafiosos como si de una tarta se tratase. Una obra que permanece tan oscura como brillante tras más de tres décadas.

Puntuación: 5 de 5.

Intachable: 30 años de corrupción (Víctor Santos).

“¿Cuándo sabes que has triunfado?” nos preguntan en la primera página de esta novela gráfica, que, desde la costa mediterránea, recorre el desarrollo de la España que va de 1982 a 2012. Dos colegas del colegio, dos opciones vitales, dos maneras de dar el pelotazo: desde la política y desde los bajos fondos. Víctor Santos se pone al mando de la nave y nos hace un tour por los grandes éxitos de este país desde el fin de la Transición hasta el fin del bipartidismo mayoritario y, cuando cerramos el libro, la pregunta que lo abría se responde sola.

Puntuación: 5 de 5.

Lupin III (Monkey Punch).

Arsenio Lupin III, nieto del célebre ladrón de guante blanco, junto con los miembros de su banda (el infalible tirador Daisuke, el samurai Goemon y la arrebatadora Mina) se atreven a hurdir los planes más osados y a dar los golpes más espectaculares mientras el inspector Zenigata les pisa los talones. Si vieron en los noventa la serie de animación emitida por Tele 5, los nombres no les sonarán pero los personajes de este divertimento sí; un divertimento, digo, que a veces puede ser tonto, a veces emocionante y muchas veces políticamente incorrecto (no en vano la serie manga fue creada en 1967 en un lugar muy muy lejano). A pesar de los años a sus espaldas y de ciertas preconcepciones un tanto desfasadas, la obra de Monkey Punch (Kazuhiko Kato) merece una visita, en sus siete tomos van a encontrar diversión a raudales y a veces, muchas veces, eso es lo que necesitamos.

Puntuación: 5 de 5.

Santuario (Sho Fumimura y Ryoichi Ikegami).

¿Qué relación tienen un joven político en ascenso y un joven yakuza de Roppongi, aparte de su desafío a las gerontocracias que dirigen sus respectivos hábitats? El guión de Sho Fumimura (autor de múltiples alias, entre ellos el de Buronson) teje un relato de política-ficción que constituyó uno de los pistoletazos de salida del manga en España y que, a pesar de algunos aspectos discutibles (los protagonistas rozan lo divino en inteligencia y carisma e idealiza en quizá demasiado a los yakuzas), sigue siendo una lectura más que recomendable y con un dibujo espectacular de Ryoichi Ikegami.

Puntuación: 5 de 5.

Spaghetti Bros (Carlos Trillo y Domingo “Cacho” Mandrafina).

¿Qué reunión es aquella a la que asisten un cura iracundo, un mafioso con complejos edípicos, un ama de casa homicida, un policía poco resolutivo y una mala actriz? Carlos Trillo y Domingo Mandrafina nos dicen que a una reunión familiar, y vaya reunión. Con ese elenco, la dupla argentina dio a luz una de sus mejores obras, que pasa de la comedia al drama, de lo bufo a lo intelectual y de lo vulgar a lo sublime en menos de una página y que no se agota en las sucesivas lecturas. En los cuatro volúmenes de que consta la obra (más los dos álbumes que bajo el título de Viejos Canallas nos cuentan qué fue de los protagonistas treinta años después) contemplamos las andanzas de esta inolvidable familia italiana en los Estados Unidos de los alegres años veinte y de la Gran Depresión.

Puntuación: 5 de 5.

Miguel Ángel Vega Calle.

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