Button Man. Tomo 3: Asesino de asesinos.

Guionista: John Wagner

Dibujante: Arthur Ranson

Editorial: ECC Ediciones

Harry Exton se ha escondido durante un lustro en las afueras de una pequeña ciudad estadounidense, pero el senador Jacklin ha muerto y ya se ha librado de la competición entre asesinos. El primero que lo consigue, o eso cree. Harry tiene razón en algo, ya no es un peón dentro del juego sino que ahora se ha convertido en un riesgo para los que mueven los hilos en la sombra. Organizada la caza, a Harry sólo le queda el papel de conejo perseguido por una jauría de perros, o eso creen sus enemigos.

John Wagner y Arthur Ranson vuelven a reunirse por tercera vez para contarnos las desventuras de Harry Exton. En esta ocasión nos encontramos a un Harry frío y efectivo que, no obstante, se encuentra acorralado y cada vez más desesperado. Si en las dos entregas anteriores el exmercenario parece siempre dominar la situación, por muy peligrosa que ésta sea, en este caso dicha situación está aparentemente fuera de su control. Wagner sigue usando diálogos rápidos y cortantes para el personaje, si bien ahora se sirve tanto de cuadros de pensamiento (en que Harry nos hace de narrador y dirige el relato dosificando la información) como de bocadillos de pensamiento (en que vemos sus reacciones según van desenvolviéndose los hechos), para que sintamos la gravedad de la situación. De esta forma el guionista nos desarrolla la novedad de ver al personaje completamente despistado, y reaccionando antes que tomando la iniciativa.

Se aprovecha esta historia también para enseñarnos más de la “cultura” tras los button men y desarrollarla un poco. Si hasta ahora los oponentes de Harry habían sido poco más que carne de cañón, aquí vemos que no responden a un tipo único y que cada uno tiene una intrahistoria diferente. Llaman la atención, por ejemplo, esa ama de casa dedicada a asesinar para pagar la universidad de sus hijas (propiciando un momento de humor negro en su enfrentamiento con Harry) o la relación de rivalidad entre John el feo y Gann.

Respecto a los jugadores, que siguen la competición desde una sala que parece salida de la NASA, se puede ver mucho mejor en esta tercera parte la sátira sobre esa sociedad supuestamente respetable que se esconde tras sus privilegios para disfrutar de placeres prohibidos. La competición monitorizada por GPS nos enseña a unos seres deseosos de emociones fuertes mediante sujeto interpuesto, queriendo disfrutar de ese algo pecaminoso, pero librándose de la suciedad que viene implícita en la acción, sazonándolo además con apuestas mareantes.

También se ve que los piques entre jugadores son mucho más amistosos que los que se dan entre sus siervos (Gann y John se odian de verdad mientras que entre los jugadores todo se resuelve con sonrisas, nuevas pujas y alguna advertencia más o menos seria, pero sin que llegue la sangre al río). Vista ahora mismo, la serie se convierte, involuntariamente, en una reflexión sobre la telerrealidad y su público; aunque en el momento de su creación era una sátira sobre la separación de clases británica.  Junto a “Custer” de Trillo y Bernet, esta serie abrió un camino que luego han seguido diversas series y películas (siendo un ejemplo destacado de esta tendencia el de “Battle royale”). 

Arthur Ranson, abandonados los experimentos formales más rompedores, utiliza una estructura de página de entre tres y cuatro tiras de viñetas. Ilustra la historia, en su mayor parte, en escenarios nocturnos y al aire libre, con predominancia de los colores apagados evocadores de sensaciones claustrofóbicas. Al contrario que en las anteriores entregas, el dibujante no se corta en mostrar sangre, contribuyendo así a enfatizar ese sentido de haber subido un nivel que también nos muestra el guionista. Poco más se puede añadir a lo ya dicho sobre el dibujo de este artista, salvo que el dibujo sigue estando a un nivel soberbio y que es parte importante del atractivo que tiene el cómic.

Nos encontramos, por tanto, con la historia más sólida entre las pergeñadas en torno a esta competición de asesinos. Esto se debe no sólo a que el argumento puede ir directo al grano, sin presentarnos ya los pormenores del juego, y al mayor desarrollo y variedad de los oponentes de Harry Exton. Si el que esto escribe tuviera que hacer un ránking, pondría a esta historia en lo más alto junto con la que inició la saga que, a pesar de su buen nivel, no alcanza la intensidad de este “Asesino de asesinos”.

Miguel Ángel Vega Calle.

Button Man. Tomo 1: El juego de la muerte, disponible aquí.

Button Man. Tomo 2: La confesión de Harry Exton., disponible aquí.

Button Man. Tomo 4: La hija del asesino., disponible aquí.

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