Bosch. Serie de televisión.

Bosch es una serie producida por Amazon basada en la serie de novelas escritas por Michael Connelly, que actúa como productor ejecutivo junto a Eric Overmyer—al que también conocemos por haber llevado adelante producciones de gran calidad como The Wire, Homicidio o Treme —. De momento han sido emitidas cinco temporadas estando una sexta prevista para este 2020 que acabamos de estrenar. 

La serie está protagonizada por su personaje homónimo, Hieronymus “Harry” Bosch (encarnado por el actor Titus Welliver), un detective de homicidios del Departamento de Policía de Los Ángeles a quien, en la serie televisiva, nos presentan como alguien que participó en la primera Guerra del Golfo (difiriendo aquí de las novelas en aras de una mayor verosimilitud con el fin de poder situar el arco argumental en nuestros días), y tiene por compañero al también detective Jerry Edgar (protagonizado por Jamie Hector), con quien mantiene una relación no siempre fácil, por sus muy diferentes formas de afrontar el trabajo policial.

Bosch arrastra un pasado tormentoso marcado por el asesinato nunca resuelto de su madre, prostituta, y de  su niñez en un orfanato, siendo prioritario para él esclarecer el mismo y lograr que el culpable pague por ese terrible delito. Tal vez por eso Harry Bosch es un policía meticuloso, poco amigo de los atajos en la labor policial o de las soluciones fáciles y rápidas, al que, cuando le asignan un caso, se vuelca en él día y noche, hasta lograr el desenmascaramiento del culpable.

Siendo un hombre de trato nada fácil, pero especialmente leal a unos amigos a los que nunca falla, no sorprende que esté separado, con una hija, Maddie (Madison Lintz), de la que comparte la custodia con su madre Eleanor Wish (Sarah Clarke).

A lo largo de cinco temporadas se ha enfrentado a todo tipo de problemas, tanto personales como profesionales, y nunca ha cejado en su resolución, rigiéndose por unos muy personales y profundos principios éticos.

Con estos ingredientes, Bosch es una serie que se va cociendo a fuego lento, sin estridencias ni apresuramientos. Los episodios se desarrollan dando tiempo a las tramas a desplegarse sin bruscos giros de guion. 

Sus creadores no tienen prisa en explicar al espectador los sucesos que van ocurriendo, por lo que van introduciendo lentamente al espectador en la trama, mientras nos van acompañando hasta la resolución de los casos propuestos. Se puede estar de acuerdo, o no, con esta fórmula de presentación, pero hay que reconocer que tiene una lógica interna apabullante.

Un aspecto muy importante es el papel del territorio donde transcurren los episodios. Por un lado, la ciudad de Los Ángeles resulta un personaje más de la serie y, por otro, nos muestran la casa de Bosch, calco a la de la novela, la cual cuenta con una espectacular vista de la ciudad, sobre todo en las escenas nocturnas, que es su territorio. Pero no sólo se muestran los barrios ricos de Los Ángeles, también se nos muestran en toda su crudeza los barrios más deprimidos, o el centro administrativo de la urbe y sus grandes edificios clásicos (que nos hacen recordar a otro grande de la literatura policiaca y que desarrolla sus historias en la misma ciudad, James Ellroy, que tiene una entrada aquí).

En lo que se refiere a los personajes secundarios, estos han ido evolucionando creando su propia personalidad. Esto se ve especialmente en el compañero de Bosch, Jerry Edgar, y en todo lo acaecido alrededor de la subtrama referida a su familia, la forma de manejar su separación y todo el lío alrededor de la educación de sus hijos. O en las historias de esa pareja de los detectives Johnson y Moore (protagonizada por Troy Evans y Gregory Scott Cummins), cuya jubilación está al caer, y que resultan el alma del Departamento. 

Otros personajes a destacar son la teniente Grace Billets (Amy Aquino), de la que podemos destacar su relación con sus subordinados y el apoyo que les brinda fuera y dentro del trabajo, sin olvidar al siniestro subdirector Irvin Irving (Lance Reddick), con sus oscuros métodos para mantener el orden y la ley en el departamento de policía de Los Ángeles.

Tema aparte lo constituye la relación que en la primera temporada mantiene Boch con la agente Julia Brasher (Annie Wersching), una relación que comienza en forma de mentorización, que continuará con su transformación en sentimental para acabar mostrándonos cómo los principios de nuestro héroe priman sobre todo lo demás, pese a quien pese.

Debemos volver a destacar el estilo propio de esta serie. La ausencia decidida de cualquier tipo de adorno, hace de esta una propuesta directa y sin artificios.  Esto se produce por un magnífico desarrollo de la trama, acompañada de la interpretación de unos actores bien dirigidos, y que con estas premisas los showrunners nos van encaminando sin sobresaltos a un clímax final que es digno reflejo del temperamento de su héroe.

Todo esto hace de Bosch una serie muy especial dentro del panorama de series policíacas, puesto que no utiliza engaños o falsas expectativas para generar tensión o mantener la atención del espectador. Con un ritmo preciso y tenaz que nos engancha, nos va proponiendo una serie de historias cuyas resoluciones nos mantienen interesados y que ha hecho de esta serie algo fuera de lo normal en el panorama de las series detectivescas. ¡No se la pierdan! Y si tienen curiosidad, échenle un vistazo a las novelas que forman la serie, que tampoco les defraudarán.

Francisco Canales Ramírez.

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