Button Man. Tomo 2: La confesión de Harry Exton.

Guionista: John Wagner

Dibujante: Arthur Ranson

Editorial: ECC Ediciones

               Un poco después del final del primer volumen de Button Man, Harry Exton es secuestrado por un senador norteamericano, A.J. Jacklin, a fin de que sea su button man en suelo norteamericano durante un año. Si acepta podrá irse libre y rico y si no, ya veremos. Como Harry no tiene especial interés en huir del juego y lo de ser millonario es bonito, acepta, quedando al cuidado de la seductora Cora, que ejercerá tanto de enlace entre Exton y el senador como de “entrenadora” en el juego.

               En esta segunda parte la estructura del relato no es calcada a la anterior pero sí rima. En lo formal, se divide el relato esta vez en cuatro partes, que se corresponden con un planteamiento, nudo y desenlace canónicos en el que las dos partes centrales forman el grueso del relato. Abriéndose cada una de estas divisiones con una de las hojas que forman la confesión de Harry Exton, añadiendo cierto misterio sobre si el exmercenario acabará vivo o si le cazarán.

               Hay otras variaciones: Harry conoce a su patrocinador desde el principio, Cora se interrelaciona con el asesino de una manera más íntima de lo que lo hacía Carl en la primera historia y, mientras, ejerce las funciones de información y canaliza el patrocinio de la nueva “voz” de Harry; pero, con todo, lo que se nos viene a dar es un poco más de lo mismo (eso sí, más grande y espectacular, que para eso transcurre en los EEUU). Que no se me entienda mal, como corresponde a dos creadores con las tablas y el nivel de Wagner y Ranson, el relato te coge desde la primera viñeta y no te suelta hasta la última pero sería irreal hablar de innovación; si la anterior parte era un thriller británico, más contenido, ahora estamos ante una (buena) superproducción de Hollywood.

               Tras la presentación, se intenta dar un trasfondo más elaborado a Exton: éste ahora se muestra más violento que en la primera parte y se ve acosado por pesadillas, pero encuentra cierta vía de humanizarse a lo largo de la trama (sin que eso le haga perder un ápice de la amoralidad y frialdad características del exmercenario). A pesar de ello no nos alejamos mucho de lo que interesa contar, los creadores parecían tener pensada la serie en clave de relato de acción sencillo y directo, sin que quepa en él esa sátira social tan habitual en los guiones de John Wagner ni ese humor tan negro marca de 2000 AD. Ni siquiera se incide excesivamente en la parte morbosa de las “voces” que guían a los button men, como sí ocurría en la primera parte, ni se permite que los secundarios expandan el relato (algo que para los años noventa era ya bastante habitual en la revista, habiendo surgido ya entonces diversos seriales de personajes secundarios).

               Se podría decir que la vida de este gladiador moderno ha cambiado completamente para seguir siendo igual pero en nuevos escenarios. Pasamos de la campiña inglesa a duelos en ciudades abandonadas sacadas de un western, a balaceras en pleno Central Park o en llanuras nevadas y a un asalto final entre los manglares de Florida, que recuerdan mucho a las películas de acción ochenteras y noventeras en paisajes selváticos; aunque aquí, supongo que por ser ambos creadores británicos, lo exótico son esos inmensos Estados Unidos que contienen un contraste tan brutal entre sí.

               Arthur Ranson, la otra parte del equipo creativo, dibuja la historia con unos escenarios más abiertos, utilizando una paleta de colores mucho más luminosa que su predecesora, incluso en las escenas nocturnas, aunque sin ser violentos a la vista. Los experimentos gráficos que empleara en la primera aventura de Harry Exton aquí se atenúan mucho y encontramos una estructura de página menos cambiante. Sí hay lugar para composiciones más espectaculares si la escena lo requiere y juega con la posición de las viñetas y su tamaño para crear sensaciones y marcar los ritmos pero ya no es tan acusado y el uso simbólico de animales no se da en ningún momento. El arte sigue siendo el punto fuerte de este relato y nos transmite una sensación de espectacularidad y libertad desde que Harry llega a Estados Unidos, como de superproducción hollywoodiense, que pocos dibujantes sabrían crear pero que, a falta de un término mejor, se ha domado.

               En definitiva, esta segunda historia de Harry Exton sigue siendo un thriller que raya a un nivel muy alto mientras transita caminos reconocibles. Deberíamos dar gracias a ECC por traernos esta pequeña joya de una revista tan desconocida por estos lares como es 2000 AD, uno de los buques insignia del cómic británico, sobre todo cuando lo hace con una traducción tan cuidada y una reproducción tan fiel a los originales.

Miguel Ángel Vega Calle.

Button Man. Tomo 1: El juego de la muerte, disponible aquí.

Button Man. Tomo 3: Asesino de asesinos, disponible aquí.

Button Man. Tomo 4: La hija del asesino., disponible aquí.

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