Quién pilló al bobo feroz, de Sergio Vera, y entrevista con el autor.

Quién pilló al bobo feroz, Sergio Vera. Libros que no muerden.

“El hombre es un bobo para el lobo”.

Sergio Vera ataca en la primera página de Quién pilló al bobo feroz vestido con la piel de un lobo feroz—pero cazado—y con aire retador a unos cabritillos lectores (nosotros, suponemos). Como “cuentectives”, debemos averiguar quién osó tenderle semejante trampa a un lobito medio bobito que parecía tan buena persona. Pero nosotros ya nos sabemos el cuento: ningún lobo, aunque esté un poco loco, va a enseñarnos la patita a las primeras de cambio. 

Juan Feroz & Lobo López. Imagen de Hilando Títeres.

Quentin Pulp, fiera huraña y casi ermitaña, mas con un algo en las entrañas, completa su formación en Valdecabras (académica, queremos pensar, pues ya le tenemos cierto cariño a quien conocimos desde niño) a golpes de zarpazo y dentellada—de sus compañeras cabritas a él, naturalmente—.

La vida perra, vil y servil que lleva junto a su desventurada madre degenera aún más, si cabe, cuando un mal día aparece la pobre señora loba flotando fría panza arriba entre el Colorín y el Colorado, con cara de boba y una taxidermia a base de piedras, palos y yerbajos. Triste como el tigre, solitario como la estrella y final, como un animal, nuestro lobo, cazado, pero no amordazado, nos arrastra por un cuento ya empezado. 

Aquí, como también somos un poco sonsitos y otro poco rojitos, tragamos con lo de que esa patita tan peluda era de nuestra abuelita y nos montamos alegres en el tiovivo con los depredadores naturales del bobo: tres caseros cerdos, a saber, Chuleta Ibérico, Paletilla y Morcilla, un banquero chorizo, Chorizo, otra marrana muy jamona y la señora Solán, una cabra un poco zorra que además está como una chota o quizá una zorra un poco chota que está como una cabra, no lo tenemos del todo claro. Pero el más sinvergüenza de todos es, sin duda alguna, el cuentista de Calleja—un cuentamañanas que rehúsa pagar las cuentas y cubre de infieles mieles las hieles de nuestros cuentos con sus inmorales moralejas—.

Juan Feroz & Lobo López. Imagen de Hilando Títeres.

Quentin, ya lo advertimos al principio, será bobo y un cuanto lobo, pero algo debió de hacer bien, porque no está solo. Acompañado por Ratantino, filósofo de barra, y Gatillo con Botas, patrulla Cuentown y desanuda nudos. Y de tanto ir el cántaro a la fuente…quizá alguien abra alguna puerta falsa torpemente.

En resumidas cuentas, como decía el bardo nicaragüense, “me sentí lobo malo de repente, mas siempre mejor que esa mala gente […]¡Es duro el invierno y es horrible el hambre!”.

M.M.

Sergio Vera.

Entrevista con Sergio Vera, autor de Quién pilló al bobo feroz.

A continuación, en rigurosa exclusiva para los lectores de Total Noir, Sergio Vera ha accedido amablemente a contestar nuestras preguntas, por lo cual le quedamos muy agradecidos.

  • Después de tantos años como lector impenitente, director del club de lectura, del festival y del blog de Las casas ahorcadas, ¿qué es lo que te ha animado a pasarte al lado oscuro, esto es, a lanzarte con una novela noir?

Creo que todos los que amamos los libros, ya sean de género negro, rosa o degenerado, antes o después nos planteamos pasarnos al otro lado de la página. Aunque lo llamativo en mi caso, supongo, es que me haya decantado por hacerlo con una novela negra para niños. Todo el mundo a mi alrededor pensaba que más pronto que tarde escribiría algo, pero creo que a nadie se le pasó por la cabeza que pudiera ser para este público. Y sin embargo, yo lo tenía claro, porque novelas negras para adultos se publican muchas, pero para niños no conozco ninguna.

  • ¿Cómo encaja tu novela, que tú defines como “una versión criminal de los cuentos para niños, pero no infantil” dentro del panorama del noir?

Bueno, también defino mi libro como una versión más perversa de los cuentos que los versos de Roald Dahl, para los que conozcan la obra del autor de Charlie y la fábrica de chocolate, o para los más cinéfilos, como un cruce entre Shrek y Pulp Fiction.

En cuanto a su sentido dentro del género, es claro: pretendo crear cantera, sembrar la semilla negra en lectores de últimos cursos de Educación Primaria y primeros de Secundaria, pero respetando su inteligencia (la mayoría de libros para niños que se publican hoy en día me parece más infantil que literatura) y los cánones del noir. Digo esto, porque llevo años desarrollando un plan de animación a la lectura en centros educativos a través del género negro llamado Con sangre entra, y no lograba encontrar novelas netamente noir para estas edades, con el tono y la crítica social que las caracterizan. En el mejor de los casos, podríamos catalogarlas de novelas enigma (normalmente con niño detective, para que el lector se identifique, aunque nadie se crea que alguien de esa edad pueda meterse en ese fregado), cuando no se trata de aventurillas a las que les cosen la etiqueta de “misterio” para vender más, porque Enid Blyton hizo buena caja y mucho daño.

Además, quería que fuera como las películas de animación, concretamente como la citada ShrekLa increíble pero cierta historia de Caperucita Roja, que incluyen guiños y dobles sentidos para que los adultos que lean el libro con los chavales también disfruten (especialmente docentes, porque es un libro muy pensado para centros educativos).

 En resumen, como dice la contraportada, el libro persigue que mayores y medianos se lo pasen como enanos. 

  •  Nos ha llamado la atención la musicalidad de tus oraciones, porque hay una especie de rima interna en tus frases, casi más para oír que para leer. ¿Podrías hablarnos del proceso de composición de tu novela?

(Risas) Me encanta que me hagas esta pregunta y más haber logrado esa musicalidad. Verás, esto se debe a mi discapacidad visual. Al ser yo una persona ciega total, escribo de oído. Utilizo un lector de pantalla, un software que verbaliza todo lo que voy escribiendo en el ordenador. Y como soy muy perfeccionista, no he parado de reescribir cada frase hasta que el libro me sonara bien. Algo que creo que encaja a la perfección con el espíritu de una obra que constituye una vuelta de tuerca a los cuentos populares, que en su origen eran de tradición oral.

Además, como para alguien que no ve, las personas se definen por su forma de hablar, el libro tiene mucho diálogo, y cada personaje una forma característica de expresarse según su personalidad y nivel sociocultural. De hecho, hay tanto diálogo que algunos lectores me han dicho que era muy teatral, ideal para realizar una lectura dramatizada. Y esa es una de las ideas que se plantearán de cara a su explotación educativa, que varios alumnos interpreten a los distintos personajes, metiéndose en el papel. Me consta, por amigos docentes que han leído pasajes de esta manera, que funciona muy bien. 

  • En Total Noir creemos que el peso del humor en tu novela es grande, por lo que podríamos inscribirla, quizás, dentro de una tradición muy importante dentro del género de lo noir en español, con nombres como Joaquín Belda, Jardiel Poncela, Eduardo Mendoza, o tu casi paisano, García Pavón, por citar solo a algunos. ¿Te has inspirado en alguien en particular?

Coincido plenamente en considerarlo novela negra de humor (aunque también tenga pinceladas de fantasía, que espero ampliar en futuras entregas de la serie). Ahora bien, no sabría decirte cuáles han sido mis influencias. He leído a todos los autores que mencionas, y a otros muchos como Carlos Salem, Daniel Pennac, o incluso el mismísimo Raymond Chandler, pero no sé decirte quién me ha influido más. Creo que quizá el escritor que más me haya marcado en este sentido sea el menos infantil que te pueda venir a la mente, el maestro Carlos Pérez Merinero, por su forma de retorcer el lenguaje y de jugar con refranes y dichos populares. También J. E. Álamo, autor de la serie de Tom Z Stone y de John Harper: fuego. Pero ya digo, que como me río de todo y de todos, empezando por mí mismo, tan pronto recurro a la ironía y el sarcasmo, como al absurdo o el juego de palabras, sin pararme a pensar qué tipo de humor empleo. Eso sí, me honra que gente con tantas lecturas en su haber me pueda considerar discípulo de semejantes nombres. Supongo que si leyeran esto se removerían en sus tumbas. 

[En relación con el nombre de su protagonista, Quentin Pulp, y las influencias de Quién pilló al bobo feroz]. El libro surge de dos ideas aparentemente inconexas: dar la palabra a los malos de los cuentos, del mismo modo que Kiril Yeskov se la daba a los orcos en El último anillo, partiendo de la premisa de que la historia la escriben los vencedores, los poderosos. Y en segundo lugar, trasladar al Señor lobo de Pulp Fiction al mundo de los cuentos, convirtiendo al solucionador de problemas en desenlazador de nudos.

Por eso, y porque soy muy fan de Tarantino, el protagonista se llama Quentin Pulp. Pero me ocurrió una cosa muy curiosa cuando probé la primera versión del libro en Aldeas Infantiles, que nada tenía que ver con la final. Los niños me preguntaron que si Quentin era por cuento, y claro, yo no tuve más remedio que decirles que sí. Así que no sé si fue casualidad o cosa del inconsciente, pero me di cuenta de que el nombre del protagonista, como muchas cosas en el libro, tenía varios niveles de lectura, y que resumía perfectamente el objetivo de la novela, ofrecer una versión pulp de los cuentos.

  • ¿Cuántas cuentas te quieres cobrar en estos cuentos?

El libro tiene mucho de ajuste de cuentas, de la denuncia inherente al género negro.

Para empezar, con la literatura infantil, con la corrección política que impera en el mercado editorial, donde es más importante la moralina que el entretenimiento, inculcar valores de forma burda que divertir al lector o el valor estético de la obra. Y ese, a mi juicio, es uno de los grandes problemas de la animación a la lectura actual, ¿cómo vas a competir con la televisión y los videojuegos, que proporcionan tantos estímulos y tan inmediatos, con textos tan aburridos y vomitivamente correctos?

En segundo lugar, el libro pretende criticar el mundo del periodismo, el hecho de que muchas noticias no sean más que cuentos, fake news escritas con el único fin de vender o de manipular a la opinión pública.

Además, el libro fue un ejercicio de terapia. Un reto que me planteé en el peor momento, cuando estaba doctorándome y mis excelsos directores me machacaban día sí, día también, diciendo “no vales para esto, no vales para aquello”. Escribir este libro fue como un desafío para demostrarme a mí mismo que valía mucho más de lo que ellos trataban de hacerme creer. Así que aunque Cuentown, la ciudad donde transcurre la historia, sea un trasunto de mi ciudad, Cuenca (algo que, por cierto, también surgió por la ocurrencia de los aldeanos infantiles), no hay más ajuste de cuentas personal que el de rebautizar a Calleja con el nombre de mi director de tesis.

Cuenca.
  • ¿Puedes contarnos algo sobre tus planes de futuro? 

Buf, tengo muchos (risas), aquí van unos cuantos:

Ahora mismo estoy preparando actividades para utilizar el libro para trabajar la comprensión lectora (el tema de mi tesis era ese, la comprensión lectora) de forma lúdica y cooperativa mediante agencias de detectives de cuentos. Esto en espera de hacer encuentros con lectores de Primaria y Secundaria para obtener feedback sobre él, y poder ponerme a escribir la segunda entrega de los Cuentos Pulpulares.

Algo que entronca con otro de mis muchos frentes abiertos, el plan Con sangre entra del que hablaba antes, ya que sería una de las lecturas propuestas para iniciarse en el género, junto con John Harper: fuego, de mi amigo y maestro J. E. Álamo. Este plan, que incluye actividades a lo largo de todo el curso y que está abierto a cualquier centro educativo, culminará con la entrega del I Premio Nacional Masfarné Con sangre entra al mejor proyecto de animación a la lectura de género negro, que tendrá una dotación de 500 euros. Toda la información sobre el plan y el premio, próximamente en http://casasahorcadas.blogspot.com

Y por si todo esto fuera poco, ya estoy empezando a mover otra historia, un cuento para primeros lectores, que aunque no sea noir, podría suponer una revolución en el ámbito de la animación a la lectura.

Y esto es solo lo más inmediato, pero tengo el ordenador lleno de apuntes y esquemas para novelas negras y no negras para distintas edades, desde primeros lectores a adultos, de modo que espero que esta sea la primera de muchas reseñas y entrevistas en Total Noir.

Entrevista: José María Sánchez Pardo, M.M. Reseña: M.M.

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