Esta tormenta, de James Ellroy.

Esta tormenta, de James Ellroy. Literatura Random House.

Are you ready to rock ‘n’ roll?  Sinceramente, es el mejor consejo que les podemos dar antes de entregarse a la lectura de Esta tormenta. Pues esta fantástica novela constituye un cóctel explosivo en el que se mezclan acción trepidante, violencia por arrobas, personajes excesivos y un cinismo vitriólico que corroe todas las convenciones sociales.

Con pitbull.

Esta tormenta es la segunda entrega, tras Perfidia, de la segunda tetralogía de James Ellroy,  “Segundo Cuarteto de Los Ángeles”. La narración arranca en los festejos de la Nochevieja de 1941. Mientras un grupo de policías está de plantón esperando capturar a un peligroso delincuente, el resto de sus compañeros participa en una gran fiesta de Fin de Año, amenizada por la orquesta de Count Basie, quien generosamente toca en esta velada—de lo contrario, el famoso músico hubiera tenido que pasar unos meses en el talego, pues fue sorprendido por la policía con unos cigarritos de la risa.

Parejas afroamericanas en un club de jazz.

Señalamos este pequeño detalle inicial para mostrarles lo que será el espíritu que recorre toda la novela: la descripción de un mundo policial ferozmente corrupto, zafio y torpe en sus métodos, con unas prácticas de violencia y sadismo extremos. Con esos personajes…¿hay cabida en Los Ángeles para algún otro grupo que aspire a dedicarse a la delincuencia organizada? Ellroy deja muy claro que la entidad criminal más importante está conformada por los propios miembros del DPLA—siglas del Departamento de Policía de Los Ángeles—.

Caballo angelino multado por mal aparcamiento.

Tras los impactantes sucesos de Perfidia, en la que nuestro autor aunó el relato de casos criminales con la brutal sacudida que significó para la sociedad americana el ataque japonés a Pearl Harbour, casos que en esta novela se habían cerrado con una solución “limpia” al asesinato de los Watanabe, la narración de Esta tormenta continúa las historias de los personajes—con alguna incorporación al elenco—. Personajes que se verán involucrados aquí en la investigación de varios delitos del presente y del pasado, que abarcan desde el robo de un cargamento de oro del gobierno federal—cuyo paradero es un misterio, pues hay una miríada de candidatos a culpable—a la resolución de un pavoroso incendio acaecido en los alrededores de Los Ángeles, problema que se complica por la dificultad de determinar quiénes fueron los responsables y las víctimas, y, ya en el presente, urge encontrar a los asesinos de un par de policías y de un traficante, muertos los tres en muy extrañas circunstancias.

Internamientos en los 40.

Para dar ambiente a estas pesquisas, Ellroy nos informa de la salvaje represión que sufrió la población de origen japonés, expoliada, humillada y enclaustrada en campos de concentración. Pues un elemento fundamental que atraviesa toda su novela es el miedo y la desazón que atenazan a la población estadounidense ante el terror de una invasión por parte del país del sol naciente, lo cual lleva a una de las escenas más delirantes de la novela, en la que se nos describe la reacción desaforada, tanto en lo militar como en la población civil, cuando creen enfrentarse a un hipotético ataque de submarinos y aviones nipones sobre Los Ángeles.

Reacción de un pequeño comerciante ante el sentimiento antijaponés.

Con similar crudeza se describen las singulares relaciones que mantuvieron los EE.UU. con México, su vecino del sur, país en el que, según Ellroy, no solo se albergaban realidades políticas muy dispares, sino también actuaba de escenario de asuntos muy turbios, tales como el tráfico de seres humanos, en concreto de los llamados “espaldas mojadas”, quienes se convierten así en una especie de esclavos modernos. Y el control de este negocio—o, más bien, el de sus pingües beneficios— da lugar a un cruento campo de batalla …. entre diversos cuerpos policiales.

En relación con lo político, el autor saca a la luz fenómenos poco conocidos, pero tremendamente chocantes. Así, se nos habla de ciertos grupos mexicanos de orientación fascista, los llamados sinarquistas, que tendrán un papel muy importante a lo largo de la novela. También oímos las cuitas de los grupos de la izquierda comunista en los EE.UU., aunque en versión “gauche divine” o “torre de marfil”, pues se centra en intelectuales y artistas de la época.

Vista aérea de Los Ángeles.

El retrato de ambas realidades—la de los fascistas y la de la intelligentsia comunista—es durísimo, pues afloran todas sus miserias, lo cual, en el fondo, equivale a proponer que tampoco estaban tan alejados los unos de los otros, ni en sus principios, ni en sus acciones.

Ellroy brilla en su extensa y variopinta galería de personajes. Como ya se dijo, nos reencontramos aquí con viejos conocidos de Perfidia, entre los que se cuentan los policías Dudley Smith, Elmer Jackson, Lee Blanchard y el verídico capitán Parker, futuro mandamás de la DPLA. Tampoco faltan el taimado Ace Kwan, ni el atribulado químico del departamento forense, Hideo Ashida, uno de los personajes principales de la novela.

Protestas contra la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial.

Las mujeres adquieren una singular relevancia en Esta tormenta. Además del sinfín de madamas y prostitutas que trabajan para estos esforzados policías, hay tres mujeres de tronío en esta historia: Kay Lake, una enigmática mujer siempre en todas las salsas, la bohemia y atolondrada Claire De Haven y, la gran apuesta de esta novela, la bióloga especializada en incendios e investigación forense Joann Conville, mujer de armas tomar, y con una venganza por consumar.

Mujeres realizando prácticas de tiro al blanco en un instituto de Los Ángeles.

No podemos dejar de lado a otros tres personajes muy importantes en esta historia. De una parte, los enigmáticos Kyoho Hanamaka—el espía loco—y el asesino Tommy Glennon, cuyas búsquedas ocuparán un gran número de páginas. De la otra, el tercero, con función de figura colorista, el granuja del reverendo Martin Luther Mimms, un timador que dice querer devolver a sus hermanos negros al África de sus ancestros, y que nos recuerda al también reverendo Deke O’Malley, dedicado a similar engaño en Algodón en Harlem, de Chester Himes. Perdonen la digresión, pero…. ¿no les resulta sorprendente—por no utilizar otro calificativo—la coincidencia entre el nombre del estafador en Esta tormenta y el del reverendo Martin Luther King, ejecutado por defender los derechos de los afroamericanos?

Ayuntamiento de Los Ángeles en los 40.

Por último, dentro de la amplia galería de personajes, hay que destacar la presencia del actor y director Orson Welles. El creador de obras tan famosas como La guerra de los mundosCiudadano Kane sufre, en las diversas acepciones de la palabra, un duro examen de su vida y de sus actos en estas páginas. No es la primera vez que un personaje real tiene un peso específico en una novela de Ellroy. En Perfidia, sin ir más lejos, la celebérrima Bette Davis tenía un papel muy ….  humano en la trama.

Todo esto con el estilo propio de Ellroy. Capítulos cortos, frases concisas, diálogos secos y precisos y acción, muertos, cinismo a espuertas y momentos que se pueden atragantar, como la ocasión en que un capitán de policía mexicano usa un lanzallamas contra un grupo de japoneses indefensos. Y en cuanto al lenguaje es duro, incorrectamente político y, como una ligera muestra de lo que le importa lo correcto al autor, les podemos decir que en muchos momentos de la novela a los afroamericanos les espeta “tiznaos”, … ¡y esa es de las suaves! Pura misantropía depredadora, en definitiva.

El circo en Los Ángeles, años 40.

Probablemente sea esta cualidad rapaz, que tanto complace a Ellroy pintar en sus novelas, la que le haya granjeado ciertos detractores. En una crítica del New Statesman, el reseñista destaca el hecho de que la historia de EE.UU. chez Ellroy resulta sucia, demencial y sangrienta. También subraya, por otra parte, el papel que desempeña aquí el poeta marxista—o incluso comunista—W.H. Auden. Según el autor de Esta tormenta, el título de dicha novela proviene de un verso de Auden. Sin embargo, al parecer, el poema del que supuestamente procede la línea, “To A Writer On His Birthday”, carece por completo de referencias a este evento climatológico. Otra más de las inexactitudes históricas de nuestro autor, apostilla el reseñista.    

Broadway.

Todo lo anterior resulta en una novela brutal y apasionante que, pese a su extensión, se bebe como el agua porque sus personajes nos atrapan y sus historias nos enganchan. Y que nos muestra, además, cómo el hardboiled puede bullir hasta escaldar. 

José María Sánchez Pardo.

Selección de fotografías: M.M. (Despachos de Corpus Christi).

Disponible en la librería Estudio en Escarlata. https://www.estudioenescarlata.com/libros/esta-tormenta/52800/

16 comentarios en “Esta tormenta, de James Ellroy.

  1. Si toda la reseña me ha encantado por su fuerza descriptiva, el final me ha entusiasmado con esa frase estupenda de que «el harboiled puede bullir hasta escaldar», porque esa es la sensacion que se saca del libro a traves de la reseña: que bulle de historias trepidantes y personajes apasionantes, que nos dan todos una visión muy impactante de una época y un escenario geográfico particular. Y señalar también la estupenda seleccion de fotos que acompañan al texto (genial la del caballo multado)

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  2. Buena reseña. No he leído nada de este autor todavía, pero creo que me voy a lanzar y comenzaré con “La Dalia Negra”. Se que hay película, pero no la he visto todavía. Ánimo y seguir con esta buena labor.

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